SANTA BÁRBARA
Robert Campin
Pareja de la tabla de San Juan Bautista con el maestro Enrique de Werl, ambas conformaban las puertas abatibles de un tríptico cuya tabla central no se conserva. Un dibujo conservado en el Louvre y el Tríptico de Mérode del Metropolitan de Nueva York, obras asociadas al taller de Campin, nos sugieren dos posibilidades de cómo pudo ser la tabla central desaparecida del tríptico del Prado.
El tríptico fue un encargo de Enrique de Werl, doctor en Teología Colonia, que estuvo en Tournai, ciudad de residencia de Campin, en 1435, momento en el que pudo producirse el encargo del tríptico.
El conjunto ofrece un magnífico ejemplo del estilo maduro de Campin y su taller, con una clara influencia de van der Weyden, que fue su alumno más aventajado, y del taller de los van Eyck.
Santa Bárbara, identificada por la torre en construcción que se ve al fondo, aparece leyendo, en actitud de recogimiento. Se encuentra en un interior burgués, casi un documento visual de la vida doméstica del XV en el que Bárbara, sin atributos de santidad, ofrece un modelo de ejemplaridad femenina.
Campin recrea una perspectiva más intuitiva que matemática, aunque mejorada respecto a ejemplos anteriores. Observamos el asombroso detalle con que trata cada elemento matérico: las maderas y el claveteado de las contraventanas del fondo, la viguería del techo, el brillo metálico del aguamanil y la jofaina, el paño blanco colgado o el vidrio translúcido de la botella sobre la chimenenea, por citar algunos.
Pero este espacio intuido no es sólo un repertorio de calidades materiales. Campin introduce una observación científica de la luz y la sombras con la que construye el espacio y esos mismos objetos.
Advertimos sombras, proyectadas desde la ventana del fondo, en los clavos de los batientes de madera o la viguería del techo. Pero algunas sombras se desdoblan, lo que implica una otra fuente de iluminación cruzada.
La ventana del fondo no puede generar la sombra de la escarpia que vemos clavada en la viga en primer término. La existencia de otra ventana a la izquierda, fuera del espacio representado, se hace necesaria. Tanto para la mencionada sombra de la escarpia, como para doblar las sombras del pequeño grupo escultórico de la Trinidad que aparece en la chimenea. Esta ventana implícita aparece reflejada, por ejemplo, en la panza de la botella vítrea que hay sobre la chimenea.
Pero hay una tercera fuente de iluminación que produce una luz diferente: el fuego de la chimenea. Está luz proyecta su reflejo sobre el suelo o el marco pétreo de la chimenea, calentando los colores de todas las superficies que toca.
De este modo produce unos ricos contrastes entre frío y caliente entre los morillos de la chimenea y sobre la superficie de madera del mueble que aparece tras la Santa. En la jofaina metalica, colocada sobre este mueble, se refleja el propio fuego con un punto de luz tan intenso que también se proyecta, de rebote, en la superficie de madera.
Todo este realismo, descriptivo de luces, sombras y superficies, es muy analítico, pero también está cargado de simbolismo. Elementos como el lirio, la vela, el paño blanco, el vidrio de la botella atravesado por la luz, hablan de la pureza virginal de la Santa que, por su actitud, recuerda a María en el momento de la Anunciación. La pequeña escultura de la Trinidad sobre la chimenea refuerza este paralelismo entre María y Bárbara como modelos de comportamiento femenino.
La literalidad doméstica de la escena, bajo este prisma simbólico, se convierte en metáfora de la santidad del hogar, en expresión visible de la espiritualidad de la Devoción Moderna.
Todo el tríptico, incluso la intuida tabla central, bebe de estas nuevas fuentes espirituales que revolucionaron el arte religioso flamenco y la naturaleza de la representación de lo sacro.
Campin nos legó una profunda reflexión sobre el espacio pictórico en la tabla de San Juan Bautista y el maestro Enrique de Werl e hizo lo mismo en esta Santa Bárbara respecto a las calidades matéricas y a la acción de luz y las sombras. Esta complejidad le hace ser uno de los pioneros de su propia escuela pictórica y del progreso posterior de la pintura occidental.
Texto extraído a partir de La Guía Oficial del Museo del Prado
Autor del texto original y actual: D. Blanca. Profesor de Vademente
LA OBRA EN EL MUSEO DEL PRADO
Datos:
Robert Campin
Valenciennes, h. 1375 – Tournai, 26·04·1444.
Santa Bárbara
hacia 1438
Óleo sobre tabla, 101 x 47 cm.
Inventario: . P001514
La obra y el autor en la web del Museo























