Descripción
LOS ENSANCHES DE MADRID
ARQUITECTURA DE MADRID
UN PATRIMONIO EXCEPCIONAL
Iniciamos una serie de propuestas que tendrán como protagonistas calles o barrios muy característicos de Madrid, con el objetivo de poner en valor el extraordinario patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Más allá de ciertos edificios o espacios arquitectónicos, como el antiguo Palacio de Telecomunicaciones (actual Ayuntamiento), el Palacio Real o la Plaza Mayor, la ciudad ofrece un aspecto monumental, pero no parece necesario reparar demasiado en ninguno de sus edificios.
Esta visión de conjunto encubre un patrimonio tan variado, como rico y excepcional. Especialmente, cuando nos referimos a la arquitectura que transformó la ciudad en metrópolis entre la mitad del siglo XIX y los primeros 30 años del XX.
Un ejemplo, anterior a estas fechas, el Museo del Prado es una reconocida pinacoteca de proyección mundial, pero poco se considera que el edificio levantado por Juan de Villanueva es una de las obras maestras de la arquitectura neoclásica europea.
Esta es nuestra propuesta: recorrer nuestras calles y barrios emblemáticos para descubrir el extraordinario laboratorio arquitectónico que fue Madrid desde mediados del siglo XIX y que desembocó en la llamada Edad de Plata de la cultura española. Sin dejar de lado todo el legado anterior, aunque este es, generalmente, más conocido.
En esta ocasión comenzamos, precisamente, con una calle que nace en el corazón del Centro Histórico y que creció paralelo a los ensanches de la segunda mitad del siglo XIX y a lo largo del XX: la Calle de Alcalá.
Una calle de encuentro de lo castizo y lo moderno, donde conviven las arquitecturas de varios siglos.
En este segundo tramo, recorreremos la parte más antigua, entre Cibeles y la Puerta de Alcalá.
LA CALLE DE ALCALÁ II
DE LA CIBELES A LA PUERTA DE ALCALÁ
Este tramo de la calle de Alcalá fue, durante mucho tiempo, suburbano. A un lado estaba los jardines y algunas de las ermitas del Real Sitio del Buen Retiro, al otro el Pósito de la Villa y el Registro de la Puerta de Alcalá (una suerte de aduana de control anexa a la Puerta)
En longitud, es el recorrido más corto que les proponemos recorrer en esta serie dedicada a la arquitectura de esta calle madrileña.
Pero, hay que tener en cuenta algo: la transformación de sus márgenes está profundamente ligada al nacimiento del primer ensanche de Madrid.
En el lado del Pósito, en 1863, el marqués de Salamanca comenzaba la construcción del barrio de Recoletos. Esta zona, por su importancia, tiene su propio recorrido entre nuestras propuestas: “Los Ensanches de Madrid, el barrio del Marqués”.
En el lado de El Buen Retiro, en 1865, Isabel II, vendía todos los terrenos que, desde la actual calle Alfonso XII hasta el Paseo de Prado, terminarían conformando el Barrio de Jerónimos. Otra zona que, por su pasado palatino, tiene su propio recorrido entre nuestras propuestas: “El Barrio de Jerónimos, en busca del palacio perdido de El Retiro”
En la calle de Alcalá, y en sus inmediaciones, tenemos ocasión, en el contexto de estos recorridos de puesta en valor del patrimonio arquitectónico madrileño, de descubrir cómo, durante el último tercio del siglo XIX y los años treinta del XX, Madrid se transformó en una metrópolis moderna.
Concretamente, en un espacio que, por su centralidad e importancia, se dotó de edificios representativos del Estado y residenciales de la burguesía y la nueva nobleza cosmopolita.
En estos ejemplos descubriremos cómo se modeló el nuevo modelo de edificio de viviendas madrileño propio de finales del siglo XIX, las propuestas del Historicismo y el Eclecticismo, y la llegada de propuestas internacionales, como el estilo Beaux-Arts o el Art Nouveau. A ello, hemos de sumar dos obras de Antonio Palacios. Una de ellas, el Palacio de Cibeles, entre las más representativas de la arquitectura madrileña que nos ocupa.
También en este tramo, expuesto o escondidos, nos encontraremos con algunos de los palacetes previstos por el marqués de Salamanca para transformar el paseo de Recoletos en un elegante bulevar, cuando la calle de Alcalá seguía siendo, esencialmente, un camino.
Aunque es este acervo arquitectónico el que nos ha animado a convocar estas propuestas, pero en este caso, al estar esta zona tan ligada al origen del ensanche de Madrid, también tendremos en cuenta el urbanismo.
La calle siempre fue ancha y recta, es la herencia que le dejó su condición de ser el Camino Real de Aragón. Sin embargo, el caserío urbano en ambos márgenes se comporta de diferente manera. Esto tiene que ver con la historia y con los proyectos transformadores de los espacios anteriores. Asuntos que también nos competen, cuando nos aportan una mejor compresión de lo que visitamos, en estos recorridos.
En la propia calle, o en esos espacios aledaños, obtendremos una buena lección de arquitectura. Aunque es una constante de Madrid, los contrastes entre arquitecturas conservadoras, modernas a la moda y rabiosamente vanguardistas, encuentra en este tramo, y su entorno, algunos de sus escenarios más elocuentes para poder comparar, definir y entender mejor cada lenguaje propuesto.
Como se señalaba al comienzo de esta reseña, este es un tramo corto de la calle de Alcalá, en relación con los otros dos propuestos, pero extraordinariamente atractivo por su ubicación, su condición de origen en la transformación de Madrid como metrópolis, la extraordinaria representatividad de algunos de sus edificios y, en común, su gran calidad y variedad arquitectónica.
En resumen, les proponemos otro recorrido a la búsqueda del patrimonio arquitectónico madrileño, que gira en torno a una época que transformó a la vieja Villa y Corte en el Madrid que hoy habitamos o visitamos.
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