Descripción
ARQUITECTURA DE MADRID
UN PATRIMONIO EXCEPCIONAL
Iniciamos una serie de propuestas que tendrán como protagonistas calles o barrios muy característicos de Madrid, con el objetivo de poner en valor el extraordinario patrimonio arquitectónico de la ciudad.
Más allá de ciertos edificios o espacios arquitectónicos, como el antiguo Palacio de Telecomunicaciones (actual Ayuntamiento), el Palacio Real o la Plaza Mayor, la ciudad ofrece un aspecto monumental, pero no parece necesario reparar demasiado en ninguno de sus edificios.
Esta visión de conjunto encubre un patrimonio tan variado, como rico y excepcional. Especialmente, cuando nos referimos a la arquitectura que transformó la ciudad en metrópolis entre la mitad del siglo XIX y los primeros 30 años del XX.
Un ejemplo, anterior a estas fechas, el Museo del Prado es una reconocida pinacoteca de proyección mundial, pero poco se considera que el edificio levantado por Juan de Villanueva es una de las obras maestras de la arquitectura neoclásica europea.
Esta es nuestra propuesta: recorrer nuestras calles y barrios emblemáticos para descubrir el extraordinario laboratorio arquitectónico que fue Madrid desde mediados del siglo XIX y que desembocó en la llamada Edad de Plata de la cultura española. Sin dejar de lado todo el legado anterior, aunque este es, generalmente, más conocido.
En esta ocasión comenzamos, precisamente, con una calle que nace en el corazón del Centro Histórico y que creció paralelo a los ensanches de la segunda mitad del siglo XIX y a lo largo del XX: la Calle de Alcalá.
Una calle de encuentro de lo castizo y lo moderno, donde conviven las arquitecturas de varios siglos.
En este primer tramo, recorreremos la parte más antigua, entre la Puerta del Sol y la Cibeles.
LA CALLE DE ALCALÁ I
DE LA PUERTA DEL SOL A CIBELES
Madrid creció, fundamentalmente, hacia el este. La calle de Alcalá acompañó a todos los procesos de crecimiento de la ciudad en esa dirección.
Por ser tan antigua, tan nueva tan principal, la hemos elegido para hacer tres recorridos centrados en el patrimonio arquitectónico de Madrid. Este es el primero
La Puerta del Sol es, probablemente, la plaza más popular de Madrid. Su nombre no es una casualidad, en origen, esa plaza estaba delante de una puerta, concretamente de la llamada Cerca del Arrabal.
Esta Cerca estaba en plena forma durante el reinado de Enrique IV, a finales del siglo XV, aunque pudo comenzarse en los tiempos de su padre, Juan II, hacia 1438.
De ella salía el camino que iba hacia Alcalá de Henares, y de ahí tomó la calle posterior el nombre.
Con la llegada de la Corte, en 1561, Madrid creció y lo que antes fuera un camino se convirtió en ciudad. Una nueva Cerca, esta de Felipe II, colocó una nueva puerta, en dirección a Alcalá, a la altura de la confluencia de la actual calle de Sevilla. Habían pasado cien años de la construcción de la anterior, más o menos.
Cuando el crecimiento urbano se salió de madre, la nueva cerca, esta levantada por Felipe IV a partir de 1616, empujó a la Puerta de Alcalá un poco más abajo de su emplazamiento actual.
Madrid tuvo la costumbre de crecer siguiendo este eje hacia el Este, pero eso y acurrirá en los ensanches comenzados en el siglo XIX. Por todo ello, actualmente, la calle de Alcalá es la más larga de la ciudad.
Les proponemos una serie de recorridos culturales por esta calle para centrarnos en su patrimonio arquitectónico.
Este será el primero, desde Sol hasta Cibeles.
Cabría pensar que en este tramo nos encontraremos muchos edificios de los siglos XVI y XVII, pero no va a ser para tanto. De aquellos tiempos de los Austrias a penas quedan un par de edificios muy modificados. Del Renacimiento no queda nada y del Barroco poco, muy reformado y tardío.
Encontraremos más del siglo XVIII. Carlos III entendió pronto el valor de esta calle como escaparate urbano de Madrid y, en consecuencia, levantó la mole neoclásica de la Real Aduana, junto a la recién inaugurada Real Academia de San Fernando.
Cuando, a mediados del siglo XIX, comenzó la transformación urbana interior de la ciudad, este eje tuvo todo el protagonismo. La reforma de la Puerta del Sol, la creación de la Plaza de Canalejas y el ensanche de la calle de Sevilla, merecían edificios a la altura del escenario urbano.
Es aquí donde encontramos un verdadero filón de gran arquitectura, desde las últimas décadas del siglo XIX a los años 30 del XX.
Barroco, Neoclasicismo, Eclecticismo, Beaux-Arts, Art Nouveau francés, Nieuwe Kunts holandés, Secesion vienesa, Regionalismo, Art Decó, Escuela de Chicago y algunas de las mejores obras del gran Antonio Palacios.
Obras que descubriremos en la propia calle y en otras adyacentes, que guardan auténticas sorpresas.
La calle de Alcalá, en su tramo más antiguo, resulta ser extraordinariamente moderna, a caballo entre la Belle Époque y los Locos Veinte.
Un patrimonio arquitectónico, absolutamente excepcional por su variedad, que les proponemos descubrir y conocer en este recorrido.
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