Descripción
PASEOS POR EL MUSEO ARQUEOLÓGICO
Nueva visita educativa por el ⇒Museo Arqueológico Nacional en esta ocasión en torno a lIBERIA, la protohistoria peninsular, posterior a la Prehistoria y previa a la conquista romana. Un territorio poblado por tartesios, íberos, celtas, fenicios y griegos.
Le facilitamos el acceso a la guía breve del propio Museo sobre esta sección. Haga clic AQUÍ para descargarla.
IBERIA
EL LEJANO OCCIDENTE
El lejano Occidente del Mediterráneo necesitó de la llegada del héroe clásico por excelencia, Hércules, para entrar en la historia mítica de los griegos.
El esforzado tebano llegó dos veces a la península ibérica. Robó manzanas y toros, abrió el estrecho de Gibraltar, fundó una monarquía y ciudades, dictó normas y leyes, construyó puentes y faros, y hasta nos adentró en los arcanos del conocimiento hermético en una cueva toledana.
Lo cierto es que hacía mucho tiempo que la península ibérica estaba poblada; sus habitantes del sur y del este comerciaban con el Oriente mediterráneo, y los del norte con los pueblos atlánticos. Las manzanas y los toros eran lo de menos: Iberia poseía metales preciosos, tantos que se convirtió en una suerte de «El Dorado» de la Antigüedad, suficientes como para suponer que es la Tarsis bíblica.
Iberia se conecta al continente por un istmo montañoso: los Pirineos. Aunque sus pasos y collados eran pocos y difíciles, fueron transitados desde antiguo, de tal modo que los bisontes de Altamira tienen al resto de su familia en las cuevas francesas de la vertiente norte de esa muralla natural. El resto del espacio de Iberia era costa abierta, lo que permitía que llegaran por todas partes todos aquellos que quisieran venir, por unas u otras razones.
Desde la Prehistoria, la península estuvo inserta en las diferentes culturas que se fueron sucediendo entre Europa, Oriente y África. La revolución neolítica, el vaso campaniforme, el megalitismo, los fenicios, griegos, cartagineses, celtas… todo y todos pasaron por aquí.
Aunque todavía no lo hemos dicho, Iberia fue el nombre que los griegos dieron a la península ibérica, un territorio del extremo occidente que hoy habitan españoles y portugueses.
Pero Iberia no fue una mera receptora; también conformó sus propias culturas. Pueblos autóctonos —aunque podríamos preguntarnos quién lo es verdaderamente y quién no llegó en algún momento al lugar al que luego llegarían otros— practicaron una buena política: mestizar las influencias ajenas con las propias.
Puertas adentro, todos estos pueblos conformaron sus propias vías de comunicación. Así, el sur rico y orientalizante de Tartessos se encontró con el fértil norte galaico y astur, de tradición atlántica, a través de la luego llamada Vía de la Plata. De un extremo a otro, los viejos caminos conectaron un rico mosaico cultural abierto y plural.
Antes de la llegada de Hispania —es decir, de la conquista romana—, aquel crisol de pueblos (propios y llegados) y de culturas más o menos mestizas generó un sustrato hispano que Roma haría suyo, pero que no borraría; por ello, su herencia aún resuena en nuestro acervo cultural, folclórico y lingüístico.
Les proponemos un recorrido por este mosaico de culturas y épocas que fueron generando una matriz esencial sobre la que luego Roma aportó unidad territorial y cultural. La Dama de Elche aún conserva algo de oriental, de griega y de fenicia, con un tocado y adornos que no resultan ajenos a los actuales españoles, a pesar de que haya transcurrido tanto tiempo y tanta historia.
La colección del MAN es absolutamente extraordinaria para ilustrar y acompañar nuestro paseo por esta Iberia que ya fue un punto de encuentro y partida, como lo seguirá siendo el resto de su historia.
Puede resultar que, paseando por estas salas con objetos del pasado, escuchemos fácilmente su eco en el presente.
Puede descargar toda a documentación de esta actividad haciendo clic AQUÍ
EL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL
En 1867 por Real Decreto de Isabel II se fundaba el ⇒Museo Arqueológico Nacional (MAN).
Aglutinaría un batiburrillo de fondos precedentes del Real Gabinete de Historia Natural, la Biblioteca Nacional, la Real Academia de la Historia, bienes desamortizados y los hallazgos de una diletante arqueología.
En pleno nacionalismo romántico, siguiendo los postulados de Herder y Fichtey la búsqueda del volkgeist, el espíritu nacional, nacía un Museo que resumía la historia de “lo español”.
Esos tiempos románticos pasaron y hoy, tras una profunda remodelación, el MAN ofrece una cuidada selección de piezas de sus ricos fondos, expuestas con la lógica y el atractivo de la moderna museografía al servicio del conocimiento. Les proponemos pasear por esos tiempos perdidos.
PASEOS POR EL MAN
EL PROYECTO
El Museo Arquelógico Nacional (MAN) nos brinda la posibilidad de pasear por nuestra historia en un coherente continuum cronológico que, eso si, requiere ser divido en partes para evitar caer en el exceso y la confusión.
Por ello hemos diseñado un proyecto de acercamiento en varias visitas educativas al que hemos llamado: “Paseos por el MAN: en busca del tiempo perdido”.
Visitas de una duración aproximada de dos horas, en las desgranaremos los distintos periodos de nuestra historia, las manifestaciones culturales y artísticas de cada época.
Los restos materiales de cada periodo de nuestra historia son la memoria de un tiempo perdido sin el cual no es posible comprender nuestro presente.
En esta ocasión viajamos a los Iberia, la España prerromana, el Lejano Occidente. Haga clic AQUÍ para descargar la información de esta actividad.
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